Por Juan Osorio Flores
No hubo número estadístico; simplemente todo habitante de Teocelo salió a las calles a pasear y acompañar a su Virgen, la dolorosa, vestida de luto, llevada en hombros resguardando el féretro de cristal con la imagen del Cristo que recién bajado de la Cruz, fue conducido a la cueva que habría de servir de sepulcro hace dos mil años.
Adelante de la sobria procesión, una lluvia de colores en contraste, la alegría que no pudo tener una representación más universal: los payasos, que alegres, bailan, se contonean, gritan, como alentando a los impresionados por la marcha fúnebre que los sigue, a que el Cristo de la cruz que va llevado en hombros, en realidad ya no está muerto, sino está vivo y que no es tiempo de llorar, sino de reír, de festejar, de celebrar.
Brincos de júbilo y sonidos de las bandas, que se pelean el viento por el cual deben viajar sus notas emitidas desde sus trompetas, saxofones, clarinetes, tambores, tarolas que invaden los sentidos, que de pronto impiden el habla, porque los oídos son incapaces de dilucidar el lenguaje, pero sin embargo con miradas la gente coincide en que este es el Día Grande de Teocelo: el Día que festejan y recuerdan con una religiosidad que solo los Teocelences entienden: el Día del Santo Entierro de Cristo.
La fiesta comienza con la preparación en el Templo a Santa María Asunción en donde frente al Altar descansa ya el féretro de cristal que contiene la imagen de un Cristo muerto, que recuerda a los creyentes que Cristo murió de forma trágica en la Cruz siendo inocente; velándolo a la cabeza, de pie, estóica, dolorosa, contristada, la Virgen con vestido de riguroso luto.
Mientras, afuera, 40 payasas (porque todas son mujeres que van de los 20 a los 45 años de edad en promedio) organizadas en "Mujeres en Acción", llegan en medio de cánticos, alegría y bailes al atrio en donde ponen a bailar a todos los presentes, que son encabezados por el presidente municipal Cristian Teczon Viccon, la regidora única Julieta Alcántara y la señorita Turismo Teocelo MariCruz Valencia López entre otras personalidades, acompañando a su vez a "Don Yayo", conocidísimo locutor de Radio Teocelo, quien es el padrino del Monumental Arco Floral que habrá de vestir la procesión.
La procesión inicia sencilla; apenas decenas de personas salen acompañando a las imágenes y siguiendo a los payasos, pero, conforme la marcha avanza, se van sumando unos, mientras otros, empiezan a vestir las ventanas, rejillas, puertas, balcones, cornisas, terrazas y hasta techos; desde ahí, las caras esperan expectantes el paso del cortejo.
Así, a docientos metros del inicio de esta marcha, ya son muchos cientos, y conforme avanza, la multitud se hace más y más.
Mientras, allá arriba, en la capilla en donde los artesanos se esmeraron para construir y dar forma a más de dos mil flores y bejucos, espera ya totalmente listo el arco Monumental que en esta ocasión habrá de ser cargado por más de 50 hombres para bajarlo por el mismo camino que sube la procesión y colocarlo orgullosamente a la puerta del templo principal de la cabecera.
Una brisa apenas perceptible se deja caer sobre el ambiente, que no se apaga, sino que momento a momento se refuerza; jóvenes, niños, hombres, mujeres y hasta ancianos bailan, gritan, saltan, danzan con vestidos diversos, desde representaciones de cómic's estadounidenses hasta personajes universalmente conocidos como la muerte.
Por la calle también se acercan personajes ficticios, creados como muestra del ingenio local: un niño cubierto con papel de estraza, cartón y un mono araña pegado a la espalda: es la representación del "Mono sobre la piedra" y que en una leyenda que porta al frente, advierte: "Significado de Texolo".
También camina con más lentitud que otros, una gran botella de plástico tipo pep, recordando a los videntes que Teocelo es primer lugar nacional en procesos que reciclan la basura.
Ya para entonces, todo Teocelo está en las calles. Todos saben que es día de fiesta. Algunos paraguas comienzan a abrirse, pero eso no disminuye al gentío que se agolpa ya en las banquetas. Al contrario, parecería que las bandas están compitiendo. Lo mismo arranca una melodía de un lado, cuando a los segundos inicia otra en la otra esquina. Los payasos bailan, danzan, gritan, ríen.
Es el día de la fiesta en Teocelo y nada puede nublar la algarabía. Hoy el tiempo se detiene. Los trabajos, los compromisos, los males, vendrán mañana. Hoy, es día de alegría.